Hay algunas ocasiones en que, la belleza arquitectónica y el diseño no siempre van de la mano.

Un claro ejemplo, según también, bajo el prisma que se mire son, estos cuatro edificios.

 

Torres Aillaud – Paris

Construidas en 1977, en Nanterre, uno de los suburbios de París, las torres Aillaud fueron diseñadas por Emile Aillaud y pintadas por Fabio Rieti con un supergráfico de colores que intentaba emular las distintas tonalidades de un cielo con nubes, o eso, les pareció a ellos.

 

Edificio Elefante – Bangkok

También conocido como la “torre real”, es un rascacielos de 332 metros de altura y está llena de oficinas de alta tecnología, suites residenciales y un centro comercial.

Diseñado por el ingeniero tailandés Arun Chaiseri, el edificio representa a un elefante, con sus ojos, sus colmillos y sus cuatro patas.

 

Hotel Masausia’s First World – Malasia

Con sus dimensiones faraónicas, es el hotel o más bien, el complejo hotelero más grande del mundo. Inaugurado en el año 2000.

Sus más de 45000 metros cuadrados, cuentan entre otros equipamientos, con un parque temático, centro comercial, restaurantes y tiendas, además de un jardín tropical.

 

Edificio El Mirador – Madrid

Proyectado por la firma holandesa MVRDV y en colaboración con el estudio madrileño de Blanca Lleó.

En este proyecto, se diseñó un bloque de 21 pisos, con una ventana central que funciona como espacio público y desde el que se pueden apreciar unas magníficias vistas de la Sierra de Guadarrama.