Erguida sobre los acantilados desde los que divisamos el Mar Egeo e incrustada en los mismos, tenemos la “casa brutale”, un diseño arquitectónico rompedor donde los haya. Una estructura de hormigón armado y vidrio. Es un alarde de imaginación e innovación.

La luz, es la gran protagonista de esta casa. Unos grandes paneles de vidrio, hacen que la luz entre directamente en todas sus estancias, desde el dormitorio del piso superior al resto.

Con una decoración minimalista, donde apenas hay detalles en madera, hasta la cama del dormitorio principal está hecha de hormigón. Así todo, la pureza de líneas y los acabados son majestuosos, propios de un movimiento llamado “brutalismo lírico”, nacido entre 1950 y 1970 siguiendo la inspiración de Le Corbusier.

En la construcción se cuidó mucho el entorno, por eso que esté encastrada en la roca, para reducir al mínimo el impacto ambiental. La piscina, situada en la parte superior, hace las funciones de refrigeración para así nivelar la temperatura subyacente derivada del clima de las aguas de la costa Helena.