Bilbao fue premiada en la primera edición, en 2010, por la profunda regeneración urbana conseguida con una intervención que duró 25 largos años.

En ellos consiguió transformar la antigua ciudad industrial en una nueva urbe que ha mejorado significativamente el medio ambiente y la calidad de vida de sus habitantes, transformando una antigua barrera física y social, el río, en un espacio verde, centro de integración social, que permite la práctica del deporte, la celebración de eventos, recorridos turísticos e itinerarios culturales, focalizados en una pieza arquitectónica clave, el Guggenheim. El premio supuso el reconocimiento al enfoque integral y holístico,  sistemático y de largo plazo, de la transformación urbana de la ciudad, basado en procesos sólidos y en la creación de infraestructuras de apoyo, factores clave para el éxito de la transformación de cualquier ciudad.

 

Nueva York fue la ciudad premiada en 2012 como modelo de regeneración sostenible para una ciudad global y de alta densidad, con soluciones innovadoras aplicables a otras urbes internacionales.

Desde la tragedia que la ciudad vivió en 2001, en tan solo una década se había recuperado y había conseguido un incremento en la calidad de vida de sus habitantes mediante iniciativas urbanas recogidas en el PlaNYC, un plan integral e interdisciplinario para conseguir en el 2030 una ciudad más verde, ecológica y eficiente, renovando la infraestructura física de la ciudad, plantando un mayor número de árboles, mejorando la calidad del agua, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero, instalado cientos de hectáreas de nuevos parques, más de 450 km de carril bici y reutilizando la línea de costa industrial como un parque dinámico y sostenible, como el Brooklyn Bridge Park, entre otras medidas. El plan sufre una revisión y reajuste cada 4 años, que garantiza la consecución de los objetivos marcados y la adaptación a posibles nuevas necesidades de la ciudad.

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Suzhou fue galardonada en 2014 por la transformación sufrida en las dos últimas décadas, ejemplo para muchas ciudades que experimentan un rápido crecimiento urbano. Su mérito radica en saber controlar dicha expansión de la ciudad, manteniendo y protegiendo a su vez su patrimonio cultural y construido. Para ello, desvía el crecimiento urbano hacia un nuevo Distrito Central de Negocios de uso mixto para el siglo XXI, donde albergar al gran número de trabajadores atraídos por la llegada de nuevas empresas gracias a una estrategia de marketing internacional, promoviendo políticas sociales para su integración, invirtiendo en infraestructura física para apoyar sus objetivos económicos y, a la vez, en la conservación de su rico patrimonio, preservando la ciudad vieja, núcleo histórico y cultural, atractivo turístico y para los habitantes de la ciudad.

Destaca también por los proyectos de mejora continua del medio ambiente, como el de Stone Lake Scenic District, que reubica a los agricultores para evitar la contaminación del lago debido a la cría de cerdos en sus inmediación, a través de un intercambio de terrenos.