Encontrar maneras eficientes y no muy costos para proveer de energía y así calentar nuestra residencia es una prioridad.

Entonces, ¿qué tipos combustibles hay que considerar? Y, ¿qué factores son necesarios tener en cuenta al tomar una decisión sobre qué combustible utilizar para la calefacción?

Es importante empezar por considerar que combustibles están disponibles para el óptimo funcionamiento de la calefacción residencial. Entre ellos se destacan las siguiente opciones:

Gas Natural
Electricidad
GLP (Gas licuado de petróleo)
Combustibles sólidos a base de carbón
Biomasa (madera)
Sistemas de agua caliente (Calefacción urbana)

Estos tipos de combustibles varían de muchas maneras, incluyendo su costo, el proceso de instalación de los equipos, conveniencia, accesibilidad, disponibilidad y la cantidad de emisiones de CO2 que emiten.

1. Gas Natural: El gas natural es el combustible de calefacción más utilizado en los hogares del mundo, también es la opción disponible más económica para los consumidores. Sin embargo, no todas las residencias están vinculadas a la red de gas. Es un combustible fósil, lo que significa que surge a partir de los restos de la materia viva de millones de años atrás. Se considera el más limpio de los combustibles fósiles pues por cada unidad de energía o calor entregada, las emisiones de CO2 son la mitad de las del petróleo y un tercio de las producidas por el carbón.

2. Electricidad: Los calentadores eléctricos son también una opción muy popular en los hogares del mundo. Son sistemas eficientes a base electricidad barata y de bajo consumo con alta capacidad térmica para calentar el hogar y liberar el calor al día siguiente. La dificultad con los calentadores eléctricos es que hay muy poco control sobre el proceso de liberación del calor, pero aún así son una alternativa rentable para calentar una casa.

3. Gasóleo para la Calefacción: La distribución de gasóleo es una muy útil opciones para los hogares que no están conectados a la red de gas y no quieren pagar las altas cuentas de cobro que sugieren las instalaciones eléctricas de calefacción. Con un mantenimiento frecuente los sistemas de gasóleo para calefacción pueden tener una vida útil de más de 30 años, calentando el hogar de manera eficiente y a bajo costo.