El faro de Orchilla, enclavado al sur de la Villa del pinar, en la zona denominada Orchilla, con sus tierras rojas, coladas volcánicas.

Desde el siglo II se aceptó, que la línea que une los dos polos  el  Meridiano 0  pasaba por  el Hirro en su punto más occidental, Orchilla. Así aparece en los primeros mapas de las tierras exploradas hechos por la Escuela Alejandrina y Tolomeo.

En 1.724 la Academia de Ciencias de Francia, habiendo realizado una expedición el científico Lovis Fevilée para determinar la diferencia de longitud entre Orchilla y el Observatorio de París, hizo una  defensa del Meridiano de el Hierro.

Esta circunstancia histórica quizás no consideró la de interés el gobierno español, dejando que Society of London aportara a la cartografía moderna unas medidas de longitud, latitud y tiempo respecto del Observatorio de Greenwich, siendo así el centro del GMT (Greenwich Mean Time), por el que se rigen las variaciones horarias.

El Hierro perdió el meridiano, sin embargo, siguió siendo  estratégico para la navegación, así que la comisión nacional de faros aprobó instalar uno en  Orchillo, proyecto que  realizó en 1.924, fecha en la que comenzaron las obras gracias a José Herbella, Jefe del Servicio Central de Señales Marítimas.

El  faro construido en las primeras décadas del siglo XX, en el año 1930 se concluyó la obra, que se hizo con piedra que procedía de la isla de Gran Canaria.

El proyecto fue ejecutado por el técnico herreño Antonio Montesdeoca, ayudado por el ingeniero Eloy Campiña para montar la iluminaria.

De grandes proporciones,  desde un punto de vista arquitectónico, sigue los cánones  del momento. Lo constituye un complejo formado por tres obras: linterna, casa del farero y aljibe.

Está construido enteramente en piedra de cantería. Su torre octogonal, los 132 metros de altura que posee y su estilo, a medio camino entre el racionalismo y el eclecticismo, son algunas de las principales señas de identidad de esta construcción que se erigió con el claro objetivo de iluminar las noches y los días de climatología adversa.

 

 

El 25 de septiembre de 1933 fue encendido por primera vez por sus torreros fundadores, Carmelo Heredia y Rafael Medina, ofreciendo a los navegantes un faro de segundo orden de luz blanca con destellos cada cinco segundos, perceptible a 75 millas náuticas.

 

Aunque no sigue en funcionamiento, a la espera de que se pueda enmarcar dentro de algún proyecto turístico o cultural. Se ha hablado de local de hospedería, museo cartográfico o espacio de exposiciones y conferencias, etc.