Praga, año 1722, se inaugura la biblioteca Clementina, un edificio que forma parte de otro más fastuoso si cabe, denominado complejo arquitectónico Clementino.

Es un claro ejemplo del estilo barroco de la época, donde además de la decoración exterior tiene un rico interior debido sobre todo al artista Jan Hiebl que determinó un programa de actuación para los frescos del techo basándose en los principios educativos de la época, pero sin olvidar la parte religiosa de la orden a la que pertenecía la biblioteca.

El emperador José II, fue quién decidió que la biblioteca contase con un gran número de volúmenes en sus estanterías, nada menos que 20.000 libros.

En 1777 fue declarada de uso público y para acceso universitario. Cuatro años después, su director, Karel Rafael decidió denominarla Biblioteca Nacional y consiguió reunir en ella la mayor colección de volúmenes en lengua checa del planeta.

Otro detalle que destaca del interior de la misma, es la colección de globos terráqueos y rejojes que adornan sus paredes y pasillos.

Las vistas de la ciudad desde sus galerías nos ofrece perspectivas únicas en 360º .