Frente a los diseños y la arquitectura occidental, la arquitectura oriental supone un cambio de paradigma.

Para comenzar las construcciones antiguas que se realizaban en el oriente utilizan materiales que generalmente son la madera y el ladrillo. La utilización de estos materiales tiene que ver con la concepción que ver con la tradición y la estética oriental.

No solo eso sino que también las construcciones tienen algunas peculiaridades debido también a su idiosincrasia. Un ejemplo de ello son los techos de las pagodas, elementos muy icónicos de este tipo de construcciones, ya que la forma de sus techumbres acaba picando hacia arriba. Otro de los elementos característicos de este tipo de arquitectura se puede citar la policromía y el gusto por los detalles.

Los grupos arquitectónicos en los que se pueden dividir las construcciones en el oriente a grandes rasgos son tres grandes ámbitos el popular, el imperial o el religioso.

En el ámbito popular la planificación de la vivienda respondía a una serie de patrones definidos. Como el respeto por las zonas o habitaciones dedicadas a las deidades o familiares. Así como también el número de plantas o habitaciones que venía marcado por las leyes.

En la arquitectura imperial, había también otras normas que eran acatadas y respetadas, por citar algunas el uso de la policromía así como elementos especiales, baldosines, azulejos y sin olvidar motivos religiosos.

Por último está el estilo religioso en el cual la línea arquitectónica era muy similar a la marcada por el estilo imperial, policromía, elementos decorativos y en algunas ocasiones están acompañadas de una pequeña pagoda en la cual se guardaban reliquias religiosas.

La cultura oriental siempre camino  al lado de otras culturas como la occidental, lo que sucede aquí es que el escaso conocimiento que antes teníamos de culturas que no fuera la occidental nos impedía apreciar las diferencias y similitudes que tenemos en los diferentes campos y más en el que nos toca en este momento como es la arquitectura.