En Barcelona existen varios refugios antiaéreos y bunkers, pero el más emblemático es el de la antigua embajada de la Unión Soviética.

Situado en la casa del farmaceútico inventor de las famosas Pastillas del Doctor Andreu para la tos, quien gracias a ellas, amasó una importante fortuna que le permitió convertirse en inversor de bienes inmuebles de la cuidad. Fue promotor de las ramblas o el Tibidabo.

En 1926 encarga la construcción de una mansión al arquitecto Enric Sagnier. El propio Sagnier ya había realizado la ampliación de la torre Andreu,  la casa familiar del farmaceútico.

La diplomacia soviética ocupó el edificio durante varios años, incluyendo los de la guerra civil, instalando allí su consulado y desde ese momento se inicia la construcción del buker.

El objetivo era protegerse de los aviones italianos que despegaban desde Mallorca.

Con unos 50 metros cuadrados de superficie y paredes de hormigón de 40 centímetros de grosor, está sellado con dos puertas blindadas de hierro fundido que se abren y cierran desde dentro. Tiene un largo pasillo a los lados del cual se abren cuatro habitaciones, un servicio y una pequeña habitación.