Todos recordamos aquel anuncio publicitario de una conocida marca de refrescos en donde hacían referencia a las personas que tenían pueblo. En éste artículo, no hablaremos de los pueblos, sino de sus casas, concretamente de cómo decorar éstas, en muchos casos, segunda vivienda para que siempre sea el acogedor hogar que habíamos querido.

Entendemos que, cuando nos referimos a casas de pueblo, les queremos dar un toque rústico, utilizando maderas envejecidas, antiguos objetos del día a día convertidos para decorar y dentro de las estancias, las cocinas suelen estar más en boga a la hora de realizar la transformación, pues no deja de ser una estancia donde se hacía la vida diaria.

Se vuelve tendencia el restaurar o instalar con obra nueva, cocinas de carbón y/o madera. También se presta especial atención a los pulsadores de la luz, enchufes e incluso las tomas de red.

Esto no quiere decir que, el resto de estancias de la casa pierdan protagonismo, al contrario, pero es algo que debemos de ir haciendo poco a poco, pues un cambio total de decoración puede no ser siempre positivo, más cuando queremos hacer que cada habitación sea única.

El aspecto exterior también es muy importante, si tenemos contraventanas u otros elementos exteriores, tales cómo macetas colgadas en la fachada, canalones, una terraza para vivirla y otros elementos, podemos darles un toque con un coste mínimo, un poco de pintura o barniz, unos detalles de luz (focos antiguos) y poco más. Podemos dar el toque final a toda la vivienda si cuidamos un poco el exterior.