Las primeras escaleras conocidas en la historia de la arquitectura estaban compuestas por un simple leño de madera, en el que se tallaban unos resaltes que ejercían de peldaños, que permitían el acceso a las zonas altas de las chozas, donde se disponía la zona de almacenamiento. En pleno siglo XXI, la madera sigue siendo protagonista en la concepción y el diseño de escaleras interiores, cuya variedad tipológica alcanza los límites establecidos por la imaginación.

Podemos encontrar escaleras de madera de todas las tipologías básicas conocidas: rectas, de uno o varios tramos, curvas, helicoidales, etc. En todos los casos, la madera permite crear escaleras originales y exclusivas gracias al diseño de los peldaños, de los pasamanos, de la forma de apoyo o cuelgue de los distintos tramos, etc.,  con los que se crean verdaderas obras de arte.

Pero no siempre se trata de escaleras de relevancia, sino que también son destacables aquellas tipologías que, por el contrario, resuelven espacios interiores domésticos de pequeña envergadura, optimizando los espacios y permitiendo un mayor aprovechamiento de los mismos. Es habitual en espacios reducidos la utilización de escaleras  “híbridas”, que funcionan como elemento de comunicación vertical de la vivienda y como parte del mobiliario, principalmente actúan como espacios de almacenamiento tipo estanterías, cajoneras, etc.

Esta doble función de las escaleras está tan de actualidad que traspasa el pequeño ámbito doméstico, repitiéndose la idea a mayor escala, incluso en edificios de uso público.